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CTA
COMUNICADO
29 de mayo de 2006
CTA CONVOCA AL COLECTIVO DE TCP
A LA HUELGA
La decisión unilateral de la Dirección de Iberia de subcontratar parte de nuestra producción con la compañía Audeli, incluyendo a las tripulaciones y cediéndole incluso las aeronaves para efectuarla, supone para CTA un chantaje inadmisible que merece una respuesta contundente por parte del Comité de Empresa de Vuelo (CEV), y en la dirección de poder materializarla han ido nuestros esfuerzos. Este chantaje se produce después de muchos meses de negociación infructuosa, hasta el momento, debido sin duda al maximalismo de la plataforma empresarial, planteada en un año con récord de beneficios.
En las conversaciones que mantenemos con los demás sindicatos, CTA ha planteado la necesidad de responder con contundencia a las agresiones unilaterales de la Compañía y a sus inadmisibles intentos de chantaje. En este caso hablamos de cientos de compañer@s eventuales que van a dejar de volar, ignoramos por cuánto tiempo, debido a la subcontratación con Audeli. Los demás sindicatos, con matices, nos han respondido que prefieren dar solución a este problema mediante la negociación, y no con la conflictividad, como si ambas armas fueran incompatibles.
Todos quisiéramos alcanzar un acuerdo de convenio que fuera razonable y que incluyera las operaciones de wet lease con TCP de Iberia. Sin embargo, las condiciones salariales y de convenio que nos plantea la Dirección a cambio de conservar el empleo en los niveles actuales constituyen un chantaje inaceptable. Se va a producir un secuestro, el de cientos de compañer@s, y la Compañía pretende que paguemos el rescate, en forma de convenio masacrado, para liberar a los secuestrados de tener que engrosar las listas del INEM.
A todo esto hay que sumar la última apuesta de la actual Dirección de Iberia por crear un operador de bajo coste, junto con otros cuatro socios. Cada uno de los socios tiene una participación accionarial del 20%, lo que les otorgaría, en principio, los mismos derechos políticos y económicos. Sin embargo, las apariencias engañan: Iberia ha desembolsado casi la mitad de la inversión inicial (24 millones de € de un total de 50), por lo cual se reserva el 80% de los derechos económicos por su aportación financiera a la nueva compañía, lo que le garantiza hipotéticos dividendos a tenor de ese porcentaje. Pero es más, Iberia ha alcanzado con sus aliados un compromiso de permanencia de al menos tres años, para sacar la compañía a bolsa pasado ese plazo. En ese momento, Iberia podrá ejercer el 80% de los derechos políticos y económicos de la nueva aerolínea. Es decir, que será suya.
