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CTA
COMUNICADO
12 de junio de 2006

NEGOCIACIÓN COLECTIVA.
JUNIO DE 2006

La negociación del XV Convenio de TCP se ha convertido en la más compleja de la historia de este colectivo debido fundamentalmente a una premisa: la descabellada plataforma que la Dirección de Iberia ha puesto sobre la mesa, el Plan Director 2006-2008. Y decimos descabellada a tenor de los siguientes datos:

1. Iberia lleva diez años consecutivos cosechando beneficios.

2. Iberia obtuvo los mayores beneficios de su historia en el ejercicio 2005, con casi 400 millones de euros, un 95% más que el año anterior.

3. La venta de las participaciones de Iberia en Savia y Amadeus le reportó un beneficio de 663 millones de euros, de los cuales 281 millones fueron a parar directamente a los accionistas, sin que los trabajadores viéramos ni un céntimo.

4. El Presidente de Iberia ha anunciado que Iberia cuenta con 2.000 millones de euros en caja, con los cuales se dispone a adquirir una o varias líneas aéreas americanas, o quizá también alguna europea.

5. Los costes unitarios, descontando el combustible, se redujeron un 4,3% en 2005.

Todos estos datos contradicen lo que la Dirección no se cansa de repetir en la mesa de negociación: que la situación es mala, muy mala, tirando a pésima. Lamentablemente, el mensaje catastrofista y apocalíptico con que la Dirección nos viene machacando desde que se abrió la negociación parece haber calado en gran parte de la representación sindical, que se muestra partidaria de acometer una reducción muy sustancial de los costes salariales de l@s TCP. Aunque las propuestas de la Dirección siguen muy alejadas de lo que los sindicatos parecen estar dispuestos a contemplar, es esto último lo que nos tiene absolutamente desconcertados, teniendo en cuenta los datos financieros de la Compañía: todos esos beneficios se han obtenido con la actual estructura salarial, y no con otra.

A tenor de lo que se está planteando en las reuniones a las que nos convocan, es indudable que se está formando un consenso acerca de la necesidad de acometer cambios estructurales en las tablas salariales, haciendo mucho más hincapié en las de l@s TCP, y menos en las de l@s sobrecargos. En este sentido, las propuestas que han elevado algunos sindicatos a la Compañía y que, hasta ahora, han sido rechazadas por la Dirección por insuficientes, nos ponen, literalmente, los pelos de punta. EN DICHAS PROPUESTAS SE PLANTEA LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS CATEGORÍAS CON LETRA PARA L@S TCP (NIVELES 1A, 1B, 1C Y 1D) Y CONSERVAR SÓLO ALGUNAS DE ELLAS PARA L@S SOBRECARGOS, más o menos arriba en la tabla según estén adscritos a flotas de corto o de largo radio.

Aceptar la introducción de diferentes escalas salariales, según se trate de TCP o de sobrecargos, supone aceptar la filosofía del NOL (Nuevo Ordenamiento Laboral), un concepto que la Compañía ya quiso introducir en el XIV Convenio y que los sindicatos, entonces, rechazamos mayoritariamente. Como la figura del NOL está absolutamente desprestigiada entre l@s TCP, los que manejan los hilos de la negociación han decidido cambiarle el nombre, y ahora nos encontramos con que ya no se habla del NOL, sino de la NES (Nueva Estructura Salarial). Da igual, es lo mismo: si los sindicatos terminan aceptándolo, la única posibilidad para subir de nivel, a partir del nivel de corte que se acordase, consistiría en hacerse sobrecargo. Esto significaría que un 80% de l@s TCP jamás podría progresar de nivel por encima de cierto límite, ya que sólo puede ascender a sobrecargo el 20% de la plantilla, con la actual composición de las tripulaciones. En cualquier caso, llámese como se le llame, se trata de un plan para reducir de manera salvaje nuestros salarios, con el objetivo descarado de entregar lo que nos arranquen a los accionistas que, a diferencia de l@s TCP, no dan un palo al agua.

Además de proponer la poda de las tablas salariales, la Dirección da por supuesto que habrá congelación salarial para l@s TCP, ya que los sindicatos UGT, CCOO y ASETMA nos han hecho el “favor” de aceptar la congelación durante dos años en el colectivo de Tierra, lo cual sienta un letal precedente. Gracias al favor que estos sindicatos le han hecho a la Dirección, una dádiva que equivale a una pérdida del poder adquisitivo de un 8% aproximadamente, los representantes de l@s TCP lo tenemos mucho más difícil para oponernos a esta salvajada. Desde aquí queremos “felicitar” a estos sindicatos por su “beligerancia” frente a las pretensiones empresariales en época de beneficios históricos.

En cuanto al Expediente de Regulación de Empleo, que duerme en un cajón desde que se aprobó su prórroga hasta el 31.12.07, la Compañía ha presupuestado 280 millones de euros para financiarlo, pero ahora pretende darle una nueva vuelta de tuerca: pretende que los sindicatos aceptemos un ERE OBLIGATORIO para los mayores de 55 ó 56 años: la Dirección intenta que los sindicatos nos hagamos responsables del despido forzoso de entre 363 y 248 compañer@s, según la edad de que se trate. Sin comentarios.

Por si todo esto no fuera lo suficientemente ultrajante, la Dirección pretende recortar gastos en los capítulos de hoteles, uniformes y recogida. Para redondear el cuadro, la Dirección también se dedica a agitar los fantasmas de la polivalencia, de la reducción de días libres y del aumento de horas de vuelo, según el pie con el que se levanta.

En definitiva, a estas alturas de la negociación y dada la actitud tan comprensiva que demuestran algunos sindicatos, podemos afirmar sin miedo a caer en la hipérbole que nos enfrentamos a lo que sería el convenio más regresivo de la historia de Iberia. Un convenio que dejaría pequeños todos los esfuerzos que ya hicimos en el nefando Plan de Viabilidad de 1994, el que introdujo la clave 104. La diferencia con la situación de entonces es que Iberia no atraviesa ninguna dificultad financiera, sino más bien al revés.

En CTA tenemos muy claro hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar: a pactar medidas para reducir los costes salariales de l@s TCP en el caso hipotético de que la empresa se viera abocada, de manera inequívoca, a entrar en pérdidas. Tales medidas serían temporales, estrictamente el tiempo que durase tal situación. Y tal situación, aun con los actuales precios del combustible, no parece que vaya a darse, al menos a corto plazo: cálculos efectuados por una consultora internacional estiman en 72 millones de euros el beneficio operativo que la empresa obtendrá este año. Es decir, que no estamos hablando de garantizar la viabilidad de la Compañía, como afirman con su habitual dureza facial nuestros directivos, sino de aceptar que esos mismos directivos nos metan la mano en la cartera para quitarnos el dinero y entregárselo a los ociosos accionistas. Y eso es precisamente lo que no estamos dispuestos a aceptar.