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CTA
COMUNICADO
23 de septiembre de 2005
PELIGROSA ESCISIÓN EN STAVLA
En la reunión del Comité de Empresa de Vuelo del pasado 20 de septiembre, cinco delegados de STAVLA, contrarios a la postura oficial de dicho sindicato (refrendada en unas muy recientes elecciones internas) nos entregaron al resto de los sindicatos presentes una carta, mediante la cual nos hacen saber su negativa a ser representados en el CEV por los votos de cualesquiera otros delegados, incluyendo a los de su propio sindicato.
Queda así plasmada por escrito una escisión en el seno de STAVLA de la que venimos teniendo noticias desde hace meses. Durante ese tiempo, CTA ha guardado silencio por razones de respeto a la gestión interna de otro sindicato. Sin embargo, una vez hecho público el conflicto, y dada la gravedad de las repercusiones que podría tener para el colectivo de TCP en un momento de negociación de convenio, nos vemos obligados a hacer una valoración de dichas repercusiones.
Quede claro, antes de nada, que nuestro análisis se centra en el posible alcance de esas repercusiones. No vamos a entrar a valorar las cuestiones de organización interna del sindicato con el que compartimos más puntos de vista en los últimos tiempos. La clave del peligro se halla en que la composición del CEV permite la división de éste en dos mitades: por un lado, STAVLA y CTA, que suman 11 delegados; y, por el otro, SITCPLA y UGT, que suman otros 11, una situación que permite un equilibrio de fuerzas.
Si, por alguna razón, el sindicato STAVLA se ve dividido y los disidentes, que mantienen fluidas relaciones con la Dirección de Iberia y con la de SITCPLA, rompen con la posibilidad de empate en el CEV, podríamos hallarnos ante una nueva mayoría (muy distinta de la que se expresó en las elecciones sindicales) que firmase un Convenio Colectivo nada acorde con la voluntad que el colectivo de TCP manifestó en dichas elecciones.
Vistas las pretensiones de la empresa, y las declaraciones de algunos sindicatos, nos tememos que dicho Convenio podría ser enormemente regresivo. En CTA asistimos con preocupación y mucha atención, dada la evidente gravedad del momento al que nos enfrentamos, a unos acontecimientos en el seno de STAVLA que podrían acarrear importantes consecuencias para el colectivo de TCP. Asimismo, recomendamos encarecidamente a l@s TCP que se mantengan atentos ante esta nueva situación. Desde CTA, haremos todo lo posible para manteneros informados.
NEGOCIACIÓN COLECTIVA
Hasta ahora, la negociación colectiva no ha proporcionado materia suficiente como para alimentar un comunicado. En las reuniones a las que ha asistido CTA, lo único que se ha producido es un diálogo de sordos, al menos aparentemente. La Dirección ha repetido hasta la saciedad sus pretensiones de reducir drásticamente los costes salariales de l@s TCP, mediante la implantación de un Nuevo Ordenamiento Laboral, y la Representación Sindical se ha limitado a escuchar las propuestas de la Compañía, con cara de poker. Eso ha sido lo que CTA ha contemplado.
Sin embargo, las recientes declaraciones de SITCPLA a Europa Press, publicadas en Ibpróxima, nos hacen sospechar que sí se ha producido una auténtica negociación, a la que CTA no ha sido invitada. SITCPLA declara lo siguiente: “Al margen de la congelación salarial para la vigencia del plan, el SITCPLA recuerda que habrá distintas condiciones de trabajo para las nuevas contrataciones, un nuevo sistema de progresión salarial y una modificación del sistema vigente para el devengo de la antigüedad”.
En primer lugar, SITCPLA da por sentada la congelación salarial, que la Compañía pretende extender durante cuatro años. Eso significaría, en función de la evolución del IPC, una bajada de los salarios reales de un 12%, como mínimo. Es decir, otra clave 104. Así, el próximo convenio no sería tal, sino un nuevo y drástico plan de viabilidad, en un momento en que la Compañía presenta una situación de récord de beneficios (220 millones de € en 2004).
No contento con esto, SITCPLA admite también “un nuevo sistema de progresión salarial”, es decir, el NOL, que significaría establecer un tope a la progresión económica por cambio de nivel. Para ascender por encima de tal tope, habría que acceder a “puestos de responsabilidad”, tales como TCP principal, sobrecargo junior y sobrecargo senior, ateniéndose a un sistema de promoción sin garantías de objetividad. Es obvio que sólo un reducido número de TCP podría acceder a tales puestos y, por tanto, a sus beneficios económicos. Los compañeros pasarían de ser tales a convertirse en acérrimos competidores. El enrarecimiento del clima laboral alcanzaría cotas que no queremos ni imaginar.
Por su parte, UGT, en un reciente comunicado, declara que “Una vez se conozcan los objetivos de manera integral, si el esfuerzo necesario es transversal, proporcionado y armónico, tiraremos del carro sin complejos, como habitualmente actuamos”. Esto significa aceptar el discurso catastrofista de la Compañía, al admitir la necesidad de acometer “esfuerzos”, eufemismo que encubre otros términos que UGT no se atreve a manejar, y que se resumen lisa y llanamente en una reducción salarial. A este sindicato tal reducción le parece aceptable, con la paupérrima condición de que afecte a todos los trabajadores de la Compañía, como si de esta forma los males, al ser de muchos, fueran menores. Además, nuestra experiencia histórica nos dice que tales “esfuerzos transversales” nunca son tales, y que jamás afectan a determinados estamentos de la Compañía por lo que, además, se convierten en mecanismos de extensión de la injusticia. Estimamos, además, que en materia de esfuerzos, el colectivo de TCP ha realizado ya más que suficientes, aunque algunos parecen querer olvidarlo.
Para CTA, por el contrario, es imposible admitir sin más el discurso catastrofista de la Dirección. Máxime cuando a los beneficios espectaculares del último ejercicio se suma la reciente enajenación de Amadeus, que ha reportado unos beneficios netos de 600 millones de €, de los cuales 300 han ido a parar a los accionistas. ¿No estará buscando la Dirección vaciar la Compañía de recursos para fabricar una situación artificial de crisis que justifique la adopción de medidas drásticas en materia salarial?
Resulta que la tarta existe, pero se la reparten entre muy pocos. Los trabajadores tenemos tanto derecho como el accionista a que los beneficios de la Compañía, todos los beneficios, reviertan en nosotros. Esto es lo que queremos ver reflejado en el próximo Convenio: una mejora, y no un empeoramiento, de nuestras condiciones económicas y laborales. Y no lo que plantea la Dirección y algunos sindicatos parecen estar admitiendo.